domingo, 28 de marzo de 2010

El Testamento Político de Hitler

Desde 1914, cuando como voluntario realicé mi modesta contribución a la guerra mundial impuesta al Reich, han pasado ya más de 30 años. En estas tres décadas, sólo el amor que siento hacia mi pueblo y la lealtad que me inspira han guiado mi persona y mis pensamientos m, mis actos y mi vida. Me ha dado la fuerza necesaria para tomar las decisiones más graves jamás impuestas a un mortal. He agotado todo mi tiempo, mis energías y mi salud en estas tres décadas. No es cierto que yo o cualquier otra persona en Alemania deseáramos la guerra en 1939. Ésta sólo la deseaban y la instigaron aquellos estadistas internacionales que eran de origen judío o bien trabajaban para los intereses judíos. Yo he realizado numerosas propuestas de limitación y control de armamentos que la posteridad no podrá negar eternamente para que la responsabilidad de haber iniciado la guerra recaiga sobre mí. Además, nunca he deseado que, después de la primera y trágica guerra mundial, hubiera una segunda contra Inglaterra, por no decir Norteamérica. Los siglos pasarán, pero de las ruinas de nuestras ciudades y nuestros monumentos artísticos, el odio volverá a crecer de nuevo hacia las personas en última instancia responsables, hacia aquellos a quienes tenemos que agradecer todo esto: el pueblo judío internacional y aquellos que lo ayudan.

Tan sólo tres días antes del estallido de la guerra germano-polaca, le sugerí el embajador británico en Berlín una solución para el problema alemán similar a la adoptada para el distrito de Saar, bajo control internacional. Tampoco esa oferta se puede negar. Su rechazo se debió únicamente a que las personas que tienen una influencia decisiva en la política británica deseaban la guerra, en parte porque esperaban ventajas comerciales, en parte por la influencia de la propaganda organizada por los judíos internacionales. También dejé claro que si, volvía a contemplarse nuevamente a los pueblos de Europa como meros accionistas de los conspiradores internacionales del dinero y las finanzas, entonces las personas verdaderamente culpables de esta guerra asesina tendrían que responder por ello: los judíos. Tampoco dejé ninguna duda de que esta vez no debía suceder que millones de hijos de las naciones europea y aria murieran de hambre, que millones de hombres adultos fallecieran y cientos de miles de mujeres y niños fueran abrasados y bombardeados hasta la muerte en las ciudades, sin que los verdaderos responsables pagaran por su culpa, aunque fuera de una forma más humana.

Después de seis años de “lucha” que, a pesar de todos los reveses, pasarán a la historia como una de las manifestaciones más gloriosas y valientes del deseo de supervivencia de una nación, no puedo abandonar la ciudad que es la capital de mi país. Dado que nuestras fuerzas son demasiado pequeñas para seguir oponiéndose al ataque enemigo en esete lugar y dado que el valor de la resistencia personal está viéndose reducido y tergiversado por la actuación de personas sin principios, deseo que, al permanecer en esta ciudad, mi destino se sume al que millones de otras personas han asumido también el suyo.

Además, no quiero caer en manos de unos enemigos que, para entretenimiento de las masas alimentadas por la propaganda del odio, esperan un nuevo espectáculo organizado por los judíos. Por lo tanto, he decidido permanecer en Berlín, y en este lugar, escoger la muerte voluntaria en el momento en que crea que la sede de la oficina del Führer y a la vez Canciller no pueda seguir siendo defendida. Muero con el corazón lleno de alegría consciente de las inconmensurables acciones y gestas de nuestros soldados en el frente, de nuestras mujeres en casa, de los logros de nuestros campesinos y obreros y de la contribución, única en la historia, de las juventudes que llevan mi nombre.

No hace falta decir el agradecimiento que, en el fondo de mi corazón, siento hacia todos ellos, y que es mi deseo que, a pesar de todo, no abandonen la lucha bajo ninguna circunstancia, sino que sigan batallando contra los enemigos de la Patria allí donde estén, fieles a los principios del gran Clausewitz. Del sacrificio de nuestros soldados y de mi propia camaradería con ellos hasta la muerte, de una u otra forma, un día crecerán en la historia de Alemania las semillas de un glorioso renacimiento del movimiento nacionalsocialista y, por lo tanto, de la realización de una verdadera comunidad nacional.

Muchos hombres y mujeres de gran valor han decidido que su vida dependa de la mía hasta el final. Les he pedido y, finalmente, ordenado que no lo hagan, y que sigan adelante con la lucha de la nación. Pido a los comandantes de los ejércitos, de la armada y de las fuerzas aéreas que refuercen de todas las formas posibles el espíritu de resistencia de nuestros soldados en el espíritu del nacionalsocialismo, poniendo especial énfasis en el hecho de que yo mismo, como fundador del movimiento, también he preferido la muerte a una cobarde huída o, peor aún, una capitulación.

Que un día pase formar parte del código de honor del oficial alemán, como yo lo forma del de nuestra armada, el principio por el cual la rendición de un distrito o ouna población resulte impensable y por el que, por encima de todas las cosas, los líderes deban dar brillante ejemplo de devoción a su tarea hasta la muerte.

Antes de morir, expulso al antiguo mariscal del Reich Hermann Goering del partido y lo privo de todos los derechos de que pueda gozar en virtud del decreto de 29 de junio de 1941, y también en virtud de mi proclama en el Reichstag el 1 de septiembre de 1939. Nombro en su lugar al gran almirante Doenitz presidente del Reich y comandante supremo de las fuerzas armadas.

Antes de morir, expulso al anterior jefe de las SS del Reich y ministro del Interior, Heinrich Himmler, del partido y de todos su cargos estatales. En su lugar nombro al Gauleiter Karl Hanke como jefe de las SS y de la Policía alemana, y al Gauleiter Paul Giesler ministro del Interior del Reich.

Goering y Himmler han causado un daño inconmensurable al país y a toda la nación, al negociar en secreto con el enemigo sin mi conocimiento y contra mi voluntad, y al intentar hacerse ilegalmente con el poder del Estado, por no hablar del acto de deslealtad hacia mi persona. Para dar al pueblo alemán un gobierno compuesto de hombres honorables, un gobierno que cumpla su cometido de continuar la guerra con todos los medios disponibles, nombro como líderes de la nación a los siguientes miembros del nuevo gabinete:

Presidente del Reich: Doenitz
Canciller del Reich: Doctor Goebbels
Ministro del Partido: Bormann
Ministro de Asuntos Exteriores: Seyss-Inquart
Ministro del Interior: Gauleiter Giesler
Ministro de la Guerra: Doenitz
Comandante en jefe del Ejército: Schoerner
Comandante en jefe de las Fuerzas Aéreas: Greim
Jefe de las SS y de la Policía Alemana: Gauleiter Hanke
Economía: Funk
Agricultura: Backe
Justicia: Thierack
Educación y Culto Público: Doctor Scheel
Propaganda: Doctor Naumann
Finanzas: Scwerin-Crossigk
Trabajo: Doctor Hupfauer
Municiones: Saur
Líder del Frente de los Trabajadores Alemanes y miembro de Gabinete del Reich: ministro del Reich Doctor Ley.

Aunque alguno de estos hombres, como Martin Bormann o el Doctor Goebbels, etc., junto con sus esposas, se han sumado a mi iniciativa por voluntad propia y no quieren abandonar la capital del Reich bajo ningún concepto, sino que están dispuestos a perecer aquí conmigo, debo pedirles, sin embargo, que obedezcan mis exigencias y que, en el caso presente, antepongan los intereses de la nación a sus propios sentimientos. Con sus obras y su lealtad seguirán estando cerca de mí después de mi muerte como camaradas, igual que espero que mi espíritu siga entre ellos y siempre los acompañaré. Que sean duros, pero no injustos; sobre todo, que no permitan nunca que el miedo se convierta en consejero de sus actos y que estimen el honor de la nación por encima de todo lo demás en el mundo. Por último, que sean conscientes del hecho de que nuestra tarea de edificación de un estado nacionalsocialista es obra de los siglos venideros y que ello impone a todas las personas la obligación de servir siempre al interés común y subordinar a él su propia ventaja. A todos los alemanes, todos los nacionalsocialistas, hombres, mujeres, a todos los soldados de las fuerzas armadas, les pido que sean fieles y obedientes hasta la muerte al nuevo gobierno y a su presidente.

Sobre todo, encargo a los líderes de la nación y a las personas a su mando que observen escrupulosamente las leyes raciales y que se opongan sin piedad al envenenador universal de todos los pueblos: los judíos internacionales.


Berlín, 29 de abril de 1945 4 h 00 minutos Adolf Hitler

viernes, 26 de febrero de 2010

Hitler y la Thule Gesellschaft


"Una leyenda profunda de Oriente nos cuenta que los espíritus del poder del mal son mantenidos cautivos en la noche, sellada por la prudente mano de Dios. Hasta que la suerte, una vez por milenio, concede a un único pescador el poder de romper sus cadenas, si no vuelve inmediatamente a tirar al mar su botín. Para mi padre el destino ha hablado. Dependió una vez de él devolver al demonio a su celda. Mi padre ha quebrado el sello. No sintió el aliento del maligno. Ha dejado libre al demonio, vagando por el mundo."
Texto de Albrecht Haushofer, ejecutado por la Gestapo en 1945.
Situémonos en una Alemania agotada, derrotada y desgarrada por el fin de la Primera Guerra Mundial, en un mundo en plena confusión que intenta recomponerse. En otra parte, en Rusia, la familia imperial va a ser exterminada en Ekaterinburg; una epidemia que se parece más a la peste que a la gripe mata a 21 millones de personas en todo el mundo (la famosa y mal llamada Gripe Española). Dos años más tarde, se inicia en Estados Unidos la Ley Seca o de la Prohibición.
Busto de Rudolf Glandeck, Barón von Sebottendorf (1875-1945), fundador de la Thule Gesellschaft.
En Munich, Baviera, el Barón Rudolf von Sebottendorf funda, en el seno de la Germanenorde (Orden Germana), una sociedad secreta mágica bautizada con el nombre de "Thule Gesellschaft". Ese agrupamiento basa sus rituales sobre los de la franmasonería turca a la cual el barón bávaro ha sido iniciado. Pero von Sebottendorf no aporta tan solo rituales...
Posee un antiquísimo recipiente o ampolla de varios miles de años que, según se dice, contiene un demonio. Una entidad eterna extremadamente corrompida que puede ser consultada como un oráculo. Esa botella del tamaño de una naranja y de un blanco lechoso irisado se parece, como dos gotas de agua, a la descrita por Robert Louis Stevenson en su novela "The Bottle Imp."
Una leyenda pretende que el rey Salomón ha encerrado en ella al demonio Belial, antes de tirarla a un pozo en Babilonia, y que cada mil años este objeto resurge para de nuevo intentar aniquilar la humanidad. Pobre de aquel que se dejase subyugar por el poder hipnótico de la entidad... En la Biblia, el demonio Belial representa el mal absoluto y fue adorado en Sodoma antes de que fuera aniquilada por un diluvio de fuego. Se dice que Atila, el rey de los Hunos, se dejo seducir por él...
Grabado representando al demonio Belial, en un libro esotérico de 1475. Abajo, en la ilustración inferior, el sello de Belial extraído del Diccionario Infernal de Collin de Plancy.
En 1919, siete miembros de la Thule Gesellschaft deciden, contra la opinión del Barón von Sebottendorf, despertar lo que duerme en la botella y consultar el oráculo. Financieramente poderosos, desean saber qué partido sostener en la reconstrucción de una Alemania fuerte y competitiva. Belial puede responder a esa pregunta. Pero su odio por los Judíos, comunistas y masones ahoga cualquier sentimiento de prudencia de cara a los riesgos que entraña una acción mágica incontrolable.
Según el calendario mágico de Croze y Orazi (París, 1896), el mes consagrado a los horóscopos es el de abril. El ritual de purificación indispensable durará un mes y llegará a su punto culminante el 30, durante la noche de los brujos: la Walpurgisnacht. Es el momento más intenso de la magia germánica, el equivalente a seis meses de distancia de la noche de Halloween anglo-americana.
Están presentes en el grupo el príncipe von Thurn und Taxis, la condesa von Weistrap, el barón von Seydlitz y cuatro miembros más que la Historia no ha retenido los nombres... El Barón von Sebottendorf, presintiendo un inmimente peligro, abandonó la capital bávara a toda prisa a principios del mes de abril... y con razón!
El 9 de abril, la revolución roja spartakista estalla en la ciudad; el 26 toman por la fuerza el Hotel de las Cuatro-Estaciones en la Maximilianenstrasse, sede de la Thule Gesellschaft y arrestan a los allí presentes. En el asalto al hotel, muchos objetos son destruídos entre ellos la botella milenaria. El 30 de abril, los siete conspiradores son ejecutados; el mismo día, el cuartel general spartakista es reducido a cenizas a golpe de lanzallamas... un diluvio de fuego. Liberado de su "cárcel", Belial puede hacer de las suyas.
Dietrich Eckart (1868-1923), Gran Maestre de la Thule Gesellschaft y mentor de Hitler. Abajo, fotografía de Alfred Rosenberg (1893-1946).
Tras el fracaso del "putsch" comunista, los supervivientes de la Thule Gesellschaft se reunen de nuevo; entre ellos destaquemos a Dietrich Eckart, Alfred Rosenberg y Karl Haushofer. En cuanto al Barón von Sebottendorf, éste jamás regresaría a Munich; se instaló en la localidad de Bad Sascha hasta 1934 para después refugiarse en Turquía. Pese a su huída, su intento de echar tierra de por medio no le salvaría de su trágico final.
Para obligar a la entidad a reintegrar su sitio en la botella, se necesitaba estar en posesión de un sello mágico babilónico que se encontraba precisamente en Iraq.
A los miembros de la Thule les era necesario controlar al demonio. Por ello, los otros miembros del grupo tomaron la decisión de alojar a Belial en una criatura sin alma, un golem, facilmente controlable y que sería invulnerable mientras permaneciera el huésped en él. Lo más dificil era encontrar a esa perla rara! Era imperativo encontrar a un ser frustrado, con bajos instintos, facilmente satisfecho por el demonio pero poseyendo excepcionales cualidades de medium; el sujeto perfecto debía haber nacido preferentemente un mes de abril.
Fotografía de Adolf Hitler (1889-1945).
El 10 de septiembre de 1919, el Infierno les regaló el sujeto perfecto y buscado en la persona de un pequeño caporal vienés chillón, que respondía al nombre de Adolf Hitler. Acababa de adherirse al D.A.P., el futuro partido nazi.
Hasta 1923, su educación fue a cargo de Dietrich Eckart, gran maestre de la Thule Gesellschaft. A la muerte de éste, un joven oficial nazi iluminado tomó el relevo; miembro de la sociedad secreta, Rudolf Hess se convirtió en el guardián de Hitler. En cuanto a la milenaria botella del malvado genio, ésta fue prudentemente escondida en alguna parte de la ciudad de Bonn. Pero, ¿quién controlaba a quién?
Retrato de Rudolf Hess (1894-1987).
Poco a poco, Hitler se deshizo de la influencia de la secta. En 1934, durante la famosa "Noche de los Cuchillos Largos", muchos de los que le estorbaban fueron liquidados. Luego vino la guerra y el Führer pasó a ser incontrolable.
En 1941, los nazis hicieron una desesperada tentativa para hacerse con el sello babilónico escondido en Iraq, país que se encontraba bajo el control británico. Rudolf Hess sabía que si Hitler se suicidaba, única manera de liberar a la criatura demoníaca, él se convertiría automáticamente en el siguiente anfitrión, y eso empezaba a preocuparle muy seriamente...
Fotografía de Albrecht Haushofer (1903-1945).
El 10 de mayo de 1941, a instancias del general Karl Haushofer y de su hijo Albrecht Haushofer, Rudolf Hess cogió un avión y se dirigió a Escocia en la esperanza de ganar tiempo y frenar el conflicto. Entre las propuestas de paz, una cláusula preveía el regreso de Iraq bajo el control alemán. Nadie quiso creer en su historia, al menos oficialmente, y se le hizo pasar por loco.
Rudolf Hess y Joachim von Ribbentrop sentados en el banquillo durante los juicios de Nuremberg, en 1946.
El final es de sobras conocido. Adolf Hitler se suicidó en su bunker de la cancillería de Berlín, el 30 de abril de 1945. Albrecht Haushofer sería ejecutado por la Gestapo poco antes, acusado de trahición. Su padre el general Karl Haushofer y su madre se suicidaron tras serles notificada la ejecución sumaria de Albrecht. Alfred Rosenberg sería condenado a muerte y ahorcado en Nuremberg; el cuerpo del Barón von Sebottendorf sería rescatado de las aguas del Bósforo, aparentemente muerto por ahogamiento (mayo de 1945).
Tan solo Rudolf Hess escaparía al la pena capital, aunque condenado de por vida al encarcelamiento en la prisión de Spandau. Ningún prisionero de guerra fue tan bien guardado como él. Una fotografía de él en su celda de Spandau sería publicada en la revista francesa "Paris Match", mostrándole flanqueado por los guardias de las cuatro naciones especialmente dedicados a su custodia. Se supone que se suicidó en 1987.
A finales de 1949, tres miembros de una sociedad secreta en contacto con los ejércitos aliados iniciaron unas investigaciones y búsquedas en Berlín y luego en Bonn, para dar con las pruebas materiales de esta descabellada historia. Encontraron la muerte en misteriosas y atroces circunstancias. Un sargento del ejército belga que estuvo al cargo del rescate y traslado de los restos de éstos desde Bonn hasta un hospital militar de Lieja, jamás regresó a su base. Éste llevaba, aparte de los cadáveres de aquellos tres investigadores, unos objetos encontrados en Bonn: una botella rota de vidrio blanco lechoso del tamaño de una naranja, conservada en una caja de galletas, algunos objetos nazis muy curiosos y siete figuritas representando a los protagonistas de la contienda (Hitler, Mussolini, Churchill, Stalin, De Gaulle, Roosevelt, Hess) más una representando a un mago turco de cuclillas, identificado como von Sebottendorf. Todos esos objetos serían cedidos al Coleccionista.
Las figuritas, realizadas como los típicos soldados de plomo de juguete y pintadas a mano, se fechan entre 1930 y finales de 1940; junto con el mago turco, conforman una especie de "ouija" u oráculo que puede contestar a cualquier pregunta referente a la Segunda Guerra Mundial, haciendo pivotar el mago sobre su base y éste contesta señalando a una figurita en concreto. A la pregunta de "¿quién fue el anfitrión del demonio durante la guerra?", el mago señaló con su varita a Hitler... A la pregunta de "¿adonde huyó Rudolf Hess en 1941?", señaló a Churchill. A la pregunta de "desde la muerte de Hess y la destrucción de Spandau, ¿dónde se esconde la entidad?", el mago señaló un ordenador conectado a internet... según los testigos que presenciaron la demostración realizada por el poseedor de esos curiosos juguetes. Éstos añaden que el Coleccionista consiguió hacerse con el famoso sello babilónico que, con tanto ahinco y desesperación, trataron infructuosamente de recuperar los miembros de la Thule en Iraq.
Fotografía de la famosa botella rota que contuvo a Belial y el Sello Mágico Babilónico que sirve para controlar a la entidad demoníaca.
BIBLIOGRAFÍA:

Hitler -( Alan Bullock ) Enciclopedia Contemporánea.
Hitler me dijo ( Hermann Rauschning .)
Hitler y la Orden Negra ( André Brissaud ) Ed. Librería Académica Perrin.
Hitler, el elegido del Dragón ( Jean Robin ) Ed. Trédaniel
El Nazismo, sociedad secreta ( Werner Gerson ) Ed.Belfont
Baltikum ( Dominique Venner ) Ed. Robert Laffont .
L'Illustration 14 juillet 1934.
Paris Match n° 393 , 139., 330., 913.
Soir illustré n°1765 , 1766 , 2492.
Historia secreta de la misión de Rudolf Hess ( Lord James Hamilton ) Ed. Robert Laffont
El Asesinato de Rudolf Hess ( Hugh Thomas ) Ed. Albin Michel
Europe magazine n° 38
Calendario Mágico 1896 ( de Croze & Orazi ) Ed. Art nouveau
Die Praxis Der Alten Türkische Frei Maürerei ( von Sebottendorf )
Diccionario de la Bíblia (A.M.Gérard ) Ed. Laffont
Historia n° 290
The bottle imp in Doctor Jekyll and mister Hyde (R.L.Stevenson ) Ed. Marabout
Documentos Personales Originales WW2.

viernes, 8 de enero de 2010

Hiperbórea (Parte Final)


Yggdrasil es un fresno perenne: el árbol de la vida, o fresno del universo, en la rica mitología nórdica. Sus raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim. De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mímir. A los pies del árbol se encontraba el dios Heimdall que era el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Níðhöggr y de una multitud de gusanos que trataban de corroer sus raíces y derrocar a los dioses a los que este representaba. Pero también contaba con la ayuda de las nornas que lo cuidaban regándolo con las aguas del pozo de Urd. Un puente unía el Yggdrasil con la morada de los dioses, el Bifröst, el arco iris, todos los dioses cruzaban por él para entrar en el Midgard. Yggdrasil rezuma miel y cobija a un águila sin nombre que entre sus ojos tiene un halcón que se llama Veðrfölnir, a una ardilla llamada Ratatösk, a un dragón llamado Níðhöggr y a cuatro ciervos, Dáin, Dvalin, Duneyrr y Duraþrór. Cerca de sus raíces habitan las nornas. 


Tácito describió en su obra “Germania” una práctica oracular basada en varas de madera con unos grabados que eran runas. Debidamente ritualizadas, las inscripciones rúnicas en espadas u otros objetos los dotaban de un poder excepcional. Sobre las runas de las SS nazis, su origen se sitúa en los antiguos guerreros germánicos, los cuales esculpían los signos rúnicos sagrados en la vaina de las espadas que utilizaban en el combate. Se les atribuía a estos signos un valor mágico de sabiduría, protección y poder, siendo grabadas también en los navíos y los lugares solemnes para dar seguridad y estabilidad al pueblo. Los SS se identificaban con estos guerreros germánicos teutones y con su mitología por ser guardianes ancestrales de la perdida Hiperbórea. 

El barón Sebottendorf, fundador de la Orden de Thule, que tanto influyó en la génesis del nazismo, consideraba que las runas constituían “el poder esotérico primigenio”. Rudolf J. Gorsleben, investigador próximo a la ideología nazi, trató de reconstruir la ciencia espiritual de las runas y de sus poderes mágicos como conductoras de la energía que anima el universo entero e influye en el mundo material. Según afirma, las runas son el vínculo entre el macrocosmos y el microcosmos del hombre ario posibilitando la unión mística con Dios. Asimismo considera que la más sagrada de todas las runas sería Hagal, que se hallaría presente en el hexágono, la flor de lis de la heráldica e incluso en la pirámide de Keops, ya que la civilización aria primigenia había sobrevivido bajo diversas formas culturales. Gorsleben también afirmaba que las distintas formas de cristalización mineral serían proyecciones sólidas y geométricas de las runas, su materialización cósmica. 

Guido von List, que se dedicó al estudio del significado de sabiduría oculta relativa a los arios, sufrió once meses de ceguera transitoria y afirmaba que durante esta época su ojo interior le hizo vislumbrar lo que el llamaba religión germánica y el origen de las runas, revelaciones a partir de las cuales trató de reconstruir la lengua aria primigenia que, según afirmaba, dio lugar a todas las demás. Afirmaba que este lenguaje es un lenguaje mágico en el cual cada palabra tiene un poder vinculado a un principio absoluto. List interpretó, por una parte las letras y sonidos de las runas y, por otra, las inscripciones y emblemas antiguos y expuso sus resultados en “El secreto de las runas” (1907). El ocultismo rúnico surgido de este trabajo constituyó la principal clave del esoterismo de List, que obtuvo notable popularidad a comienzos del siglo XX, especialmente durante la Primera Guerra Mundial.

Karl María Wiligut, conocido en algunos entornos nazis como el “Rasputín” de Himmler, aseguraba haber recibido sus conocimientos ocultistas de su abuelo. Para Wiligut las runas contienen en su código cifrado la historia entera de la creación del hombre, originada en tiempos inmemoriales en los territorios del Polo Norte, que constituirían la antigua Hiperbórea. Allí había residido una raza etérea y luminosa de profundísima sabiduría que, sin embargo, se habría ido degenerando con el tiempo. En la actualidad sólo los iniciados tienen acceso al misterioso lenguaje de las runas, accesible a través de claves secretas. 

Himmler encargó a Wiligut el diseño de un anillo con el que honrar los méritos extraordinarios de los miembros más destacados de la SS, el llamado “anillo de la calavera”, que se entregaba acompañado de un certificado que describía tanto la ornamentación como su simbolismo. En este anillo, figuran la esvástica y tres signos rúnicos. cuyo significado ha sido tomado casi literalmente de Guido von List: La leyenda de la esvástica es “sé uno con Dios, el Eterno”; en la runa Hagal dice: “vela por el universo que hay en ti y dominaras el universo”; en la runa Sol figura: “el espíritu creador siempre vence”; y en la doble runa Sig, ideada por el propio Wiligut, se indica lo siguiente: “la fuerza de tu espíritu te hace libre”.