viernes, 26 de febrero de 2010

Hitler y la Thule Gesellschaft


"Una leyenda profunda de Oriente nos cuenta que los espíritus del poder del mal son mantenidos cautivos en la noche, sellada por la prudente mano de Dios. Hasta que la suerte, una vez por milenio, concede a un único pescador el poder de romper sus cadenas, si no vuelve inmediatamente a tirar al mar su botín. Para mi padre el destino ha hablado. Dependió una vez de él devolver al demonio a su celda. Mi padre ha quebrado el sello. No sintió el aliento del maligno. Ha dejado libre al demonio, vagando por el mundo."
Texto de Albrecht Haushofer, ejecutado por la Gestapo en 1945.
Situémonos en una Alemania agotada, derrotada y desgarrada por el fin de la Primera Guerra Mundial, en un mundo en plena confusión que intenta recomponerse. En otra parte, en Rusia, la familia imperial va a ser exterminada en Ekaterinburg; una epidemia que se parece más a la peste que a la gripe mata a 21 millones de personas en todo el mundo (la famosa y mal llamada Gripe Española). Dos años más tarde, se inicia en Estados Unidos la Ley Seca o de la Prohibición.
Busto de Rudolf Glandeck, Barón von Sebottendorf (1875-1945), fundador de la Thule Gesellschaft.
En Munich, Baviera, el Barón Rudolf von Sebottendorf funda, en el seno de la Germanenorde (Orden Germana), una sociedad secreta mágica bautizada con el nombre de "Thule Gesellschaft". Ese agrupamiento basa sus rituales sobre los de la franmasonería turca a la cual el barón bávaro ha sido iniciado. Pero von Sebottendorf no aporta tan solo rituales...
Posee un antiquísimo recipiente o ampolla de varios miles de años que, según se dice, contiene un demonio. Una entidad eterna extremadamente corrompida que puede ser consultada como un oráculo. Esa botella del tamaño de una naranja y de un blanco lechoso irisado se parece, como dos gotas de agua, a la descrita por Robert Louis Stevenson en su novela "The Bottle Imp."
Una leyenda pretende que el rey Salomón ha encerrado en ella al demonio Belial, antes de tirarla a un pozo en Babilonia, y que cada mil años este objeto resurge para de nuevo intentar aniquilar la humanidad. Pobre de aquel que se dejase subyugar por el poder hipnótico de la entidad... En la Biblia, el demonio Belial representa el mal absoluto y fue adorado en Sodoma antes de que fuera aniquilada por un diluvio de fuego. Se dice que Atila, el rey de los Hunos, se dejo seducir por él...
Grabado representando al demonio Belial, en un libro esotérico de 1475. Abajo, en la ilustración inferior, el sello de Belial extraído del Diccionario Infernal de Collin de Plancy.
En 1919, siete miembros de la Thule Gesellschaft deciden, contra la opinión del Barón von Sebottendorf, despertar lo que duerme en la botella y consultar el oráculo. Financieramente poderosos, desean saber qué partido sostener en la reconstrucción de una Alemania fuerte y competitiva. Belial puede responder a esa pregunta. Pero su odio por los Judíos, comunistas y masones ahoga cualquier sentimiento de prudencia de cara a los riesgos que entraña una acción mágica incontrolable.
Según el calendario mágico de Croze y Orazi (París, 1896), el mes consagrado a los horóscopos es el de abril. El ritual de purificación indispensable durará un mes y llegará a su punto culminante el 30, durante la noche de los brujos: la Walpurgisnacht. Es el momento más intenso de la magia germánica, el equivalente a seis meses de distancia de la noche de Halloween anglo-americana.
Están presentes en el grupo el príncipe von Thurn und Taxis, la condesa von Weistrap, el barón von Seydlitz y cuatro miembros más que la Historia no ha retenido los nombres... El Barón von Sebottendorf, presintiendo un inmimente peligro, abandonó la capital bávara a toda prisa a principios del mes de abril... y con razón!
El 9 de abril, la revolución roja spartakista estalla en la ciudad; el 26 toman por la fuerza el Hotel de las Cuatro-Estaciones en la Maximilianenstrasse, sede de la Thule Gesellschaft y arrestan a los allí presentes. En el asalto al hotel, muchos objetos son destruídos entre ellos la botella milenaria. El 30 de abril, los siete conspiradores son ejecutados; el mismo día, el cuartel general spartakista es reducido a cenizas a golpe de lanzallamas... un diluvio de fuego. Liberado de su "cárcel", Belial puede hacer de las suyas.
Dietrich Eckart (1868-1923), Gran Maestre de la Thule Gesellschaft y mentor de Hitler. Abajo, fotografía de Alfred Rosenberg (1893-1946).
Tras el fracaso del "putsch" comunista, los supervivientes de la Thule Gesellschaft se reunen de nuevo; entre ellos destaquemos a Dietrich Eckart, Alfred Rosenberg y Karl Haushofer. En cuanto al Barón von Sebottendorf, éste jamás regresaría a Munich; se instaló en la localidad de Bad Sascha hasta 1934 para después refugiarse en Turquía. Pese a su huída, su intento de echar tierra de por medio no le salvaría de su trágico final.
Para obligar a la entidad a reintegrar su sitio en la botella, se necesitaba estar en posesión de un sello mágico babilónico que se encontraba precisamente en Iraq.
A los miembros de la Thule les era necesario controlar al demonio. Por ello, los otros miembros del grupo tomaron la decisión de alojar a Belial en una criatura sin alma, un golem, facilmente controlable y que sería invulnerable mientras permaneciera el huésped en él. Lo más dificil era encontrar a esa perla rara! Era imperativo encontrar a un ser frustrado, con bajos instintos, facilmente satisfecho por el demonio pero poseyendo excepcionales cualidades de medium; el sujeto perfecto debía haber nacido preferentemente un mes de abril.
Fotografía de Adolf Hitler (1889-1945).
El 10 de septiembre de 1919, el Infierno les regaló el sujeto perfecto y buscado en la persona de un pequeño caporal vienés chillón, que respondía al nombre de Adolf Hitler. Acababa de adherirse al D.A.P., el futuro partido nazi.
Hasta 1923, su educación fue a cargo de Dietrich Eckart, gran maestre de la Thule Gesellschaft. A la muerte de éste, un joven oficial nazi iluminado tomó el relevo; miembro de la sociedad secreta, Rudolf Hess se convirtió en el guardián de Hitler. En cuanto a la milenaria botella del malvado genio, ésta fue prudentemente escondida en alguna parte de la ciudad de Bonn. Pero, ¿quién controlaba a quién?
Retrato de Rudolf Hess (1894-1987).
Poco a poco, Hitler se deshizo de la influencia de la secta. En 1934, durante la famosa "Noche de los Cuchillos Largos", muchos de los que le estorbaban fueron liquidados. Luego vino la guerra y el Führer pasó a ser incontrolable.
En 1941, los nazis hicieron una desesperada tentativa para hacerse con el sello babilónico escondido en Iraq, país que se encontraba bajo el control británico. Rudolf Hess sabía que si Hitler se suicidaba, única manera de liberar a la criatura demoníaca, él se convertiría automáticamente en el siguiente anfitrión, y eso empezaba a preocuparle muy seriamente...
Fotografía de Albrecht Haushofer (1903-1945).
El 10 de mayo de 1941, a instancias del general Karl Haushofer y de su hijo Albrecht Haushofer, Rudolf Hess cogió un avión y se dirigió a Escocia en la esperanza de ganar tiempo y frenar el conflicto. Entre las propuestas de paz, una cláusula preveía el regreso de Iraq bajo el control alemán. Nadie quiso creer en su historia, al menos oficialmente, y se le hizo pasar por loco.
Rudolf Hess y Joachim von Ribbentrop sentados en el banquillo durante los juicios de Nuremberg, en 1946.
El final es de sobras conocido. Adolf Hitler se suicidó en su bunker de la cancillería de Berlín, el 30 de abril de 1945. Albrecht Haushofer sería ejecutado por la Gestapo poco antes, acusado de trahición. Su padre el general Karl Haushofer y su madre se suicidaron tras serles notificada la ejecución sumaria de Albrecht. Alfred Rosenberg sería condenado a muerte y ahorcado en Nuremberg; el cuerpo del Barón von Sebottendorf sería rescatado de las aguas del Bósforo, aparentemente muerto por ahogamiento (mayo de 1945).
Tan solo Rudolf Hess escaparía al la pena capital, aunque condenado de por vida al encarcelamiento en la prisión de Spandau. Ningún prisionero de guerra fue tan bien guardado como él. Una fotografía de él en su celda de Spandau sería publicada en la revista francesa "Paris Match", mostrándole flanqueado por los guardias de las cuatro naciones especialmente dedicados a su custodia. Se supone que se suicidó en 1987.
A finales de 1949, tres miembros de una sociedad secreta en contacto con los ejércitos aliados iniciaron unas investigaciones y búsquedas en Berlín y luego en Bonn, para dar con las pruebas materiales de esta descabellada historia. Encontraron la muerte en misteriosas y atroces circunstancias. Un sargento del ejército belga que estuvo al cargo del rescate y traslado de los restos de éstos desde Bonn hasta un hospital militar de Lieja, jamás regresó a su base. Éste llevaba, aparte de los cadáveres de aquellos tres investigadores, unos objetos encontrados en Bonn: una botella rota de vidrio blanco lechoso del tamaño de una naranja, conservada en una caja de galletas, algunos objetos nazis muy curiosos y siete figuritas representando a los protagonistas de la contienda (Hitler, Mussolini, Churchill, Stalin, De Gaulle, Roosevelt, Hess) más una representando a un mago turco de cuclillas, identificado como von Sebottendorf. Todos esos objetos serían cedidos al Coleccionista.
Las figuritas, realizadas como los típicos soldados de plomo de juguete y pintadas a mano, se fechan entre 1930 y finales de 1940; junto con el mago turco, conforman una especie de "ouija" u oráculo que puede contestar a cualquier pregunta referente a la Segunda Guerra Mundial, haciendo pivotar el mago sobre su base y éste contesta señalando a una figurita en concreto. A la pregunta de "¿quién fue el anfitrión del demonio durante la guerra?", el mago señaló con su varita a Hitler... A la pregunta de "¿adonde huyó Rudolf Hess en 1941?", señaló a Churchill. A la pregunta de "desde la muerte de Hess y la destrucción de Spandau, ¿dónde se esconde la entidad?", el mago señaló un ordenador conectado a internet... según los testigos que presenciaron la demostración realizada por el poseedor de esos curiosos juguetes. Éstos añaden que el Coleccionista consiguió hacerse con el famoso sello babilónico que, con tanto ahinco y desesperación, trataron infructuosamente de recuperar los miembros de la Thule en Iraq.
Fotografía de la famosa botella rota que contuvo a Belial y el Sello Mágico Babilónico que sirve para controlar a la entidad demoníaca.
BIBLIOGRAFÍA:

Hitler -( Alan Bullock ) Enciclopedia Contemporánea.
Hitler me dijo ( Hermann Rauschning .)
Hitler y la Orden Negra ( André Brissaud ) Ed. Librería Académica Perrin.
Hitler, el elegido del Dragón ( Jean Robin ) Ed. Trédaniel
El Nazismo, sociedad secreta ( Werner Gerson ) Ed.Belfont
Baltikum ( Dominique Venner ) Ed. Robert Laffont .
L'Illustration 14 juillet 1934.
Paris Match n° 393 , 139., 330., 913.
Soir illustré n°1765 , 1766 , 2492.
Historia secreta de la misión de Rudolf Hess ( Lord James Hamilton ) Ed. Robert Laffont
El Asesinato de Rudolf Hess ( Hugh Thomas ) Ed. Albin Michel
Europe magazine n° 38
Calendario Mágico 1896 ( de Croze & Orazi ) Ed. Art nouveau
Die Praxis Der Alten Türkische Frei Maürerei ( von Sebottendorf )
Diccionario de la Bíblia (A.M.Gérard ) Ed. Laffont
Historia n° 290
The bottle imp in Doctor Jekyll and mister Hyde (R.L.Stevenson ) Ed. Marabout
Documentos Personales Originales WW2.

viernes, 8 de enero de 2010

Hiperbórea (Parte Final)


Yggdrasil es un fresno perenne: el árbol de la vida, o fresno del universo, en la rica mitología nórdica. Sus raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim. De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mímir. A los pies del árbol se encontraba el dios Heimdall que era el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Níðhöggr y de una multitud de gusanos que trataban de corroer sus raíces y derrocar a los dioses a los que este representaba. Pero también contaba con la ayuda de las nornas que lo cuidaban regándolo con las aguas del pozo de Urd. Un puente unía el Yggdrasil con la morada de los dioses, el Bifröst, el arco iris, todos los dioses cruzaban por él para entrar en el Midgard. Yggdrasil rezuma miel y cobija a un águila sin nombre que entre sus ojos tiene un halcón que se llama Veðrfölnir, a una ardilla llamada Ratatösk, a un dragón llamado Níðhöggr y a cuatro ciervos, Dáin, Dvalin, Duneyrr y Duraþrór. Cerca de sus raíces habitan las nornas. 


Tácito describió en su obra “Germania” una práctica oracular basada en varas de madera con unos grabados que eran runas. Debidamente ritualizadas, las inscripciones rúnicas en espadas u otros objetos los dotaban de un poder excepcional. Sobre las runas de las SS nazis, su origen se sitúa en los antiguos guerreros germánicos, los cuales esculpían los signos rúnicos sagrados en la vaina de las espadas que utilizaban en el combate. Se les atribuía a estos signos un valor mágico de sabiduría, protección y poder, siendo grabadas también en los navíos y los lugares solemnes para dar seguridad y estabilidad al pueblo. Los SS se identificaban con estos guerreros germánicos teutones y con su mitología por ser guardianes ancestrales de la perdida Hiperbórea. 

El barón Sebottendorf, fundador de la Orden de Thule, que tanto influyó en la génesis del nazismo, consideraba que las runas constituían “el poder esotérico primigenio”. Rudolf J. Gorsleben, investigador próximo a la ideología nazi, trató de reconstruir la ciencia espiritual de las runas y de sus poderes mágicos como conductoras de la energía que anima el universo entero e influye en el mundo material. Según afirma, las runas son el vínculo entre el macrocosmos y el microcosmos del hombre ario posibilitando la unión mística con Dios. Asimismo considera que la más sagrada de todas las runas sería Hagal, que se hallaría presente en el hexágono, la flor de lis de la heráldica e incluso en la pirámide de Keops, ya que la civilización aria primigenia había sobrevivido bajo diversas formas culturales. Gorsleben también afirmaba que las distintas formas de cristalización mineral serían proyecciones sólidas y geométricas de las runas, su materialización cósmica. 

Guido von List, que se dedicó al estudio del significado de sabiduría oculta relativa a los arios, sufrió once meses de ceguera transitoria y afirmaba que durante esta época su ojo interior le hizo vislumbrar lo que el llamaba religión germánica y el origen de las runas, revelaciones a partir de las cuales trató de reconstruir la lengua aria primigenia que, según afirmaba, dio lugar a todas las demás. Afirmaba que este lenguaje es un lenguaje mágico en el cual cada palabra tiene un poder vinculado a un principio absoluto. List interpretó, por una parte las letras y sonidos de las runas y, por otra, las inscripciones y emblemas antiguos y expuso sus resultados en “El secreto de las runas” (1907). El ocultismo rúnico surgido de este trabajo constituyó la principal clave del esoterismo de List, que obtuvo notable popularidad a comienzos del siglo XX, especialmente durante la Primera Guerra Mundial.

Karl María Wiligut, conocido en algunos entornos nazis como el “Rasputín” de Himmler, aseguraba haber recibido sus conocimientos ocultistas de su abuelo. Para Wiligut las runas contienen en su código cifrado la historia entera de la creación del hombre, originada en tiempos inmemoriales en los territorios del Polo Norte, que constituirían la antigua Hiperbórea. Allí había residido una raza etérea y luminosa de profundísima sabiduría que, sin embargo, se habría ido degenerando con el tiempo. En la actualidad sólo los iniciados tienen acceso al misterioso lenguaje de las runas, accesible a través de claves secretas. 

Himmler encargó a Wiligut el diseño de un anillo con el que honrar los méritos extraordinarios de los miembros más destacados de la SS, el llamado “anillo de la calavera”, que se entregaba acompañado de un certificado que describía tanto la ornamentación como su simbolismo. En este anillo, figuran la esvástica y tres signos rúnicos. cuyo significado ha sido tomado casi literalmente de Guido von List: La leyenda de la esvástica es “sé uno con Dios, el Eterno”; en la runa Hagal dice: “vela por el universo que hay en ti y dominaras el universo”; en la runa Sol figura: “el espíritu creador siempre vence”; y en la doble runa Sig, ideada por el propio Wiligut, se indica lo siguiente: “la fuerza de tu espíritu te hace libre”. 

jueves, 7 de enero de 2010

Hiperbórea (IV Parte)

Según el mito de Agartha, los arios primigenios habrían creado reinos subterráneos en los que seguirían conservando los secretos antiguos. Esta idea vino avalada por el ingeniero ruso Ferdynand Ossendowski, quien, en su libro “Bestias, hombres, dioses” describe cómo en su huída de los bolcheviques a través de Asia central, tuvo noticia del reino subterráneo de Agarthi, lugar en que se habrían refugiado los supervivientes de grandes continentes hundidos y que sería la sede de un Señor del Mundo. El escritor alemán Edmund Kiss se encargaría de vincular el mito de Agartha con la cosmogonía glacial de Hörbiger, el gran “guru” científico del nazismo, quien ya apuntaba a una relación entre la Atlántida y el Tíbet.

La obra de Hanns Hörbiger es revolucionaria. La Cosmogonía Glacial (Glazial Kosmologie, 1913) es una visión de mundo absoluta y trascendente. Es una concepción del Universo, de la Tierra, de la vida y del espíritu que responde, básicamente, a tres interrogantes: ¿qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Se sustenta sobre dos elementos en combate eterno: la lucha complementaria entre el Hielo y el Fuego, y entre las fuerzas de repulsión y atracción que se generan a partir de esta dinámica. Esta conflagración que rige a los espacios cósmicos y a los cuerpos celestes, rige asimismo a la Tierra y a toda la materia viviente del planeta, determinado de esta manera, los patrones cíclicos que se traducen en catastróficos procesos que han asolan al planeta, cuyo recuerdo ha sido transformado en mito y leyendas en distintas regiones del mundo. 

De acuerdo a la Cosmogonía Glacial, en la espiral descrita por las órbitas planetarias de acuerdo a Hörbiger, Marte será próximamente atraído a la órbita terrestre para convertirse en su satélite. Sin embargo, su órbita será mayor y al fin, el planeta rojo se verá absorbido por la atracción del Sol. El paso de Marte significará una grandiosa destrucción de la Tierra, debido al aumento ostensible de la temperatura y a los considerables efectos gravitacionales. Tras un ciclo, la Tierra se transformará en un planeta de Hielo, que asimismo será atraído al Sol, junto a otros cuerpos de naturaleza similar, los que se fundirán en la masa ígnea solar hasta que estalle, y de esta manera, todo el proceso cósmico se reiniciará una vez más. 

La expedición alemana al Tibet logró crear una actitud positiva respecto a la Alemania nazi por parte de los tibetanos. Bajo el lema del “Encuentro de la esvástica occidental con la oriental” lograron establecerse contactos políticos de alto nivel con el gobierno tibetano que se manifestaron, entre otros, en la declaración oficial de amistad que Qutuqtu de Rva-sgren, el regente tibetano, puso por escrito a la atención del “notable señor Hitler, rey de los alemanes, que ha conseguido hacerse con el poder sobre el ancho mundo”. También en el documental se ve una larga cola de tibetanos que acuden a ofrecer regalos a “los primeros alemanes que son recibidos aquí”, lo que no es del todo cierto, ya que Schäfer había participado anteriormente en dos expediciones al Tíbet realizadas por un equipo germano-estadounidense.

Entre los nazis que se aventuraron por las altas regiones del Himalaya y el Tíbet, encontramos en lugar preferente a Heinrich Harrer, montañista, deportista, geógrafo y escritor austriaco, quien narra sus aventuras en su libro “Siete años en Tíbet”, en que se basa la película del mismo nombre. Harrer fue detenido el año 1939 en la India, justo al empezar la guerra y finalmente, tras varios intentos, consigue fugarse del campo de concentración donde estaba detenido por los ingleses alcanzando el Tíbet en mayo de 1944. Gracias a los delegados alemanes que permanecían en Lasha, Harrer pudo establecer contacto con las autoridades tibetanas, llegando a convertirse finalmente en instructor y hombre de confianza del Dalai Lama. Harrer pertenecía a la “Orden Negra” de las SS desde 1938 y era miembro delos “wandervogel” o “pájaros errantes”. Este era un movimiento juvenil que predicaba el retorno a la naturaleza y un estilo de vida alejado del entorno urbano, por lo que muchos de sus miembros eran montañeros y escaladores. 

Cuando los ingleses le detienen en la India, Harrer estaba junto a otros camaradas en una expedición para alcanzar la cumbre del Nanga Parvat, una montaña del Himalaya, de 8126 metros de altitud, situada en el actual Pakistán. Un año antes, en 1938, cuando ya era un miembro SS, Harrer y otros tres escaladores del mismo cuerpo, ascendieron por primera vez la cumbre del Eiger (Suiza) por la cara norte. La aventura se considera aún hoy en día una hazaña del alpinismo. Durante los tres días que duró la ascensión Hitler estuvo informado de los progresos de la expedición y, tras su brillante resultado, quiso conocer a los protagonistas. Aunque nunca se haya declarado oficialmente, se ha citado documentos desclasificados tras la guerra según los cuales en el búnker de Berlín se hallaron varios cuerpos con rasgos tibetanos, lo que vendría a demostrar que la relación con el Tibet tuvo gran importancia para el III Reich.

La esvástica es el símbolo considerado por muchos investigadores como el más antiguo de los empleados por los hombres. Está extendido por todo el planeta y es conocido su uso en civilizaciones como los indoarios, chinos, japoneses, hindúes, mongoles, celtas, aztecas, vascos y muchas otras. Su significado más antiguo es el del símbolo del sol nórdico y era objeto de culto y respeto, siendo signo de los arios. Está vinculado al mundo mágico, espiritual y a los “dioses cósmicos” como Shiva, dios indo-ario que tenía en sus representaciones inscrita la esvástica y que es portador de la misma energía universal que porta Odín o Wotan (llamado Odín en Escandinavia y Wotan en Germania). La cruz gamada significa “la gran rueda del llegar a ser”, rueda que gira irresistiblemente sobre su propio centro inmutable marcando su destino, su manifestación espacio-temporal.

La esvástica “sinistrógira”, orientada hacia la izquierda, que es la que adoptaron los nazis, se dice que simboliza el camino de retorno hacia el origen, hacia Hiperbórea. Según Miguel Serrano la esvástica es un signo del sol nórdico de origen ario, post hiperbórico. Tras la desaparición de Hiperbórea y la desviación del eje terrestre, comenzaron las estaciones. Y los arios hiperbóreos aportan este signo de origen rúnico de la Runa Gibur, representando el sol promotor del Año Terrestre y del movimiento de las cuatro estaciones. Así, los cuatro brazos de la esvástica representarían la primavera, el verano, el otoño, el invierno y su movimiento, desde el centro fijo e inmutable dentro del círculo del año. Según sea el lado a que se dirijan las prolongaciones de la Cruz, así será el movimiento de la esvástica. Los alfabetos rúnicos son un grupo de alfabetos que comparten el uso de unas letras llamadas runas, que se emplearon para escribir en las lenguas germánicas en la Antigüedad y la Edad Media, antes y también durante la cristianización, principalmente en Escandinavia y las Islas Británicas, además de la Europa central y Oriental. 

Según los esotéricos nazis, cuando se mueve hacia la derecha – esvástica dextrógira– se representaría la pérdida de la Edad Dorada, tras el hundimiento de Hiperbórea, con el desvío del eje terrestre. Según explica Miguel Serrano, esta esvástica dextrógira simboliza el éxodo o migración Polar de los semidivinos arios hiperbóreos y la variación del movimiento giratorio de la tierra sobre sí misma. Puede comprobarse esta variación en las conchas de caracoles marinos y de algunas piedras de gran antigüedad, encontradas en la Antártida, cuyas espirales están girando en dirección contraria a la rotación actual de la Tierra. La esvástica “dextrógira” está girando en la dirección de las agujas del reloj y de la Tierra actual. La esvástica “levógira”, que eligieron los nazis como su símbolo, gira en dirección inversa a las manecillas del reloj y de la rotación de la Tierra actual. Esta esvástica “levógira” representa el regreso a la remota Hiperbórea.

Entre las extraños comportamientos nazis, se afirma que la guerra esotérica de Hítler fue hecha para conseguir el retorno a la Hiperbórea extraterrestre, con el fin de cambiar la faz de la Tierra. También la religión Bo, del antiguo Tíbet, anterior al Budismo Mahayánico, tenía como emblema la esvástica “levógira”. Pero en cualquiera dirección que se represente la esvástica, es originalmente un símbolo rúnico de los pueblos nórdicos, con sus héroes de origen divino.

El mismo dios Thor, “dios de la fragua y de los herreros”, representante por excelencia de la mitología nórdica, porta el martillo con la esvástica, con el que protege a los hijos del Sol Negro. Se hace notorio recordar la enigmática celebración nazi del solsticio de verano, momento de la victoria de la luz del Sol sobre las tinieblas, o de “los hombres del sol sobre los de las tinieblas”. 


Respecto al águila imperial nazi, Alfred Rosenberg, colaborador de Hitler y responsable de los territorios ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, afirmaba que los “aryas” situados en las más elevadas mesetas y regiones del Asia Central hicieron del “pájaro de las cumbres (el águila) el rey de las montañas… aquél que puede mirar el Sol de frente, cara a cara…”. El Águila del Imperio, portadora del signo del imperio (la esvástica) y situada sobre el estandarte nazi alemán es el mismo símbolo que utilizaban las legiones romanas y las tropas napoleónicas. 



El Emperador Juliano, el “último emperador romano”, tuvo una visión la noche antes de morir a causa de una herida de guerra en Persia: vio el Águila del Imperio de Roma (signo de Zeus-Júpiter) que volaba hacia Oriente, para refugiarse por casi dos milenios en las montañas más altas del mundo (el Himalaya). Transcurrido el tiempo indicado, el águila, volvía a Occidente portando el símbolo sagrado (la esvástica). Es este el contexto en el que debemos hallar el significado del águila nazi trayéndonos la esvástica desde las montañas más altas del mundo. De esta forma, los nazis pretendían ser los depositarios de la tradición imperial, reivindicando el derecho de ser legítimos herederos del Imperio Romano y del águila de Zeus-Júpiter. 

Algunos opinan que el alfabeto rúnico se desarrolló tomando como base el griego, pero otros investigadores han hallado evidencias de una escritura prerrúnica muy antigua que data de finales de la Edad de Hielo. El alfabeto rúnico tiene 24 letras y cada letra tiene en sí misma un significado mágico y místico simultáneamente. El conocimiento de las runas lo consiguió Wotan (Odín) colgándose por nueve días en el árbol cósmico (Yggdrasil) e hiriéndose con una lanza en el costado, en lo que es una práctica iniciática claramente chamánica. Proyectadas en rituales mágicos, los antiguos germanos dotaban a las runas de grandes poderes. 

miércoles, 6 de enero de 2010

Hiperbórea (III Parte)

A esta catástrofe, que afectó a varías regiones de la Tierra, podría referirse la conocida historia bíblica de la mujer de Lot y su conversión en estatua de sal. De aquella antigua migración aria en Asia aún perduran leyendas y conocimientos secretos en los templos del Tíbet, ahora bajo ocupación china. Los arios que más cerca permanecieron de su patria original fueron aquellos que se establecieron en Escandinavia. Esta patria nórdica posterior a la pérdida de Hiperbórea, Escandinavia, será el origen de las últimas migraciones de arios hacia regiones más meridionales de Europa y Próximo Oriente. Así, desde Escandinavia, migrarán los descendientes de los arios que crearían Troya y, posteriormente, el Imperio de Roma. 

Todo parece indicar que los fundadores de las civilizaciones del Asia eran gente de raza aria. Un ejemplo es Irán (“Arián”), que toma su nombre de sus antiguos conquistadores originales. Hasta 1979, el Shah era el “Señor de los Arios”. No es necesario aclarar el origen de la civilización de la India, la cual es fundada y civilizada por los arios provenientes del norte. También se sabe que hacia el Siglo I d.C, el noroeste de China era habitado por gente de raza blanca o “caucásica” que hablaba un idioma llamado tochario. A principios del siglo XX, arqueólogos alemanes y franceses que excavaron en las provincias del noroeste chino descubrieron los grandes parecidos entre esta lengua supuestamente aislada y los idiomas germánicos y celtas. 


Recientes excavaciones en la provincia de Xinjiang han descubierto cuerpos momificados de gente que vivió allí hace más de 2400 años. Los cuerpos habían sido preservados increíblemente bien y los arqueólogos apenas podían creer lo que veían: Las momias tenían narices largas, cráneos típicos de la raza blanca, pelo rubio o rojizo, labios finos y otros rasgos claramente arios. Una momia de una joven adolescente de pelo rubio se ha convertido en una atracción para turistas. Aparentemente era una princesa de hace unos 3.000 años, ya que fue envuelta en ropas bordadas de lana y cuero junto con bellas joyas, jarros y ornamentos de oro, plata y jade. El Dr. Víctor H. Mair, de la Universidad de Pensilvania, dijo: “Debido a que los cuerpos encontrados son sin duda de la familia indoeuropea y porque datan de un periodo lo suficientemente antiguo como para tener relación con la expansión de los indoeuropeos desde su lugar de origen, jugarán un papel crucial en la determinación del lugar de origen”.



Hacia el año 1167 de nuestra era, nace de la tribu de los Kiyad un niño que será llamado Temujin (”El acero más fino“), en el ámbito geográfico por donde discurre el río Onon, al nordeste de Ulaan Baatar, actual capital de Mongolia, situada al norte de China. Su tribu provenía de una unión entre turcos e iranios y, en contra de lo que pueda parecer, no eran parientes de los chinos, sus ancestrales enemigos. Temujin tenía el pelo rojizo, tez blanca, de raza blanca y ojos verdes. En 1206, tras años de duras y sangrientas batallas fraticidas, Temujin y sus hombres salieron victoriosos. El siglo XIII había hecho acto de presencia y era el momento propicio para que todos asumieran los designios de un gran Khan. De esta forma, en 1206 fue convocada la “kurultai” o asamblea de notables mongoles. En ella abandonó su nombre Temujin para asumir el de Gengis Khan, fundador del imperio más extenso de la historia. Los nazis, conocedores de que Gengis Khan utilizaba una esvástica en su sello creían que sus élites no eran de raza mongólica sino descendientes de antiguos atlantes arios.

Todo esto nos indicaría la presencia de la raza blanca en número importante hasta en el extremo oriental de Asia. Los ainu (palabra que significa “humano” en el idioma ainu) o ainos son un grupo étnico indígena en Hokkaidō y el norte de Honshu, en la parte septentrional de Japón, así como en las islas Kuriles y la mitad meridional de la isla de Sajalín en Rusia. Son también conocidos como Ezo o Yezo en japonés antiguo, y como Utari (palabra que significa “camarada” en idioma ainu) que es como hoy en día son llamados. En la actualidad, hay unos 15.000 japoneses de esta etnia. De orígenes muy antiguos, a los ainus se les ha atribuido ancestros de tipo caucásico o australoide. Los ainos habitaban las actuales islas del Japón antes que los de raza mongólica. De hecho, en la raza del Japón actual, aún pueden apreciarse rasgos raciales que indican algún mestizaje con esta raza blanca. 

Según Charroux, los “gigantes” hiperbóreos tendrían actualmente una descendencia en los “sumotori”, luchadores de sumo, que en el Japón son personajes sumamente populares, situados en la jerarquía inmediatamente después de los dioses y el emperador. Los aínos son blancos caucasianos, que habrían emigrado a través de Siberia. Su dios “Kamu” englobaba el sol, el viento, el océano y el oso. Estos montañeses, contrariamente a los de origen mongólico, eran velludos, fuertes y de piel sonrosada, bebedores de alcohol caliente y formidables luchadores. Los demás japoneses, de tez cobriza, serían originarios de las islas polinesias, de Malasia y del sur de China. En su proceso de decadencia, los aínos habrían sido derrotados.

Todavía hoy en día, podemos ver esculpidos rostros de origen ario en lugares tan remotos como las estatuas megalíticas de la isla de Pascua o en las ruinas de Zimbawe, en África, construcciones de piedra que fueron edificadas por culturas de las que ya se ha perdido la memoria. En Norteamérica, hallamos también numerosos restos de la presencia de arios, como entre los indios Mandan, en Missouri, los megalitos de estilo celta y torres redondas en Nueva Inglaterra, las ruinas vikingas en Newfoundland, las inscripciones rúnicas en Dighton Rock, Conecticut y en Minesotta. En todo el área de Centro y Sudamérica, hallamos leyendas referentes a “dioses blancos”, leyendas basadas en hechos históricos reales. Y es que la presencia de hombres de raza blanca en América con anterioridad a la llegada de los españoles está documentada en las mismas crónicas de los conquistadores españoles, quienes se encontraron con individuos y pueblos enteros de raza blanca, y es aún observable en diversas regiones indígenas, como por ejemplo, en la región andina peruana de Chachapoyas.

En esta región montañosa situada en las fuentes del Amazonas, a más de 2.000 metros de altitud sobre el nivel del mar, libre ya de los terribles calores y mosquitos tropicales y en un ambiente fresco y verde, en la actualidad existen aún lo que se conocen como “gringoitos”,personas de rasgos europeos y cabellos rubios, que no provienen de colonos europeos, sino que su presencia en la región está documentada como anterior a la conquista española. Ya los conquistadores españoles hicieron mención en sus crónicas a estos blancos de Chachapoyas, y especialmente a la belleza de sus mujeres. En una crónica se cita el nacimiento de un niño al que los chachapoyas consideraban como hijo de los dioses, por ser tan rubio y tan blanco que aun era difícil encontrarlos así en la misma Europa. El cronista Cieza de León recoge algunas notas pintorescas sobre los chachapoyas: “Son los más blancos y agraciados de todos cuantos yo he visto en las Indias que he andado, y sus mujeres fueron tan hermosas que por serlo, y por su gentileza muchas de ellas merecieron ser de los incas y ser llevadas a los templos del sol [...] andan vestidas ellas y sus maridos con ropas de lana y por las cabezas solían ponerse llautos, que son señal que traen para ser conocidas en todas partes“

Los españoles que conquistan América definen a los chachapoyas blancos, rubios y de elevada estatura, por lo general, un palmo más que los mismos españoles. Los chachapoyas blancos recordaban la memoria de que sus antepasados provenían del Este, donde está la región selvática del Amazonas y más allá el Atlántico. Entre las representaciones que han quedado escritas en diversos edificios, podemos ver dibujos y figuras representaciones de barcos de grandes proporciones, lo que nos da a entender que los primeros chachapoyas, bien podían haber llegado desde Europa a América vía marítima. Siguiendo las corrientes oceánicas, desde el oeste de África habrían llegado hasta las costas de Sudamérica, para, remontando el curso del río Amazonas en barco, finalmente instalarse en las más frescas regiones andinas, evitando el calor tropical. 

Los chachapoyas eran unos guerreros muy temidos. Utilizaban hondas como arma y eran maestros en el arte de la trepanación del cráneo, para aliviar la presión craneal, al igual que los celtas. También coinciden con los celtas en que coleccionaban cabezas cortadas de sus enemigos. Construían casas de piedra redondas, con un diámetro de entre 7 y 9 metros, casas idénticas a las celtas. Todavía hoy pueden verse las ruinas de las murallas de su imperio, muros enormes en elevaciones montañosas que recuerdan fortalezas europeas. Unas esculturas de rasgos indoeuropeos, halladas entre barrancos en las montañas, son muy similares a las que encontramos más hacia el oeste, en el Océano Pacífico, en la isla de Pascua.

Cuando el conquistador español Orellana, remontando el río Amazonas, llegó a las inmediaciones de la actual Manaos, los indios de la región le hablaban de unos hombres blancos, altos y rubios que vivían en ciudades más allá de la selva y que guardaban inmensos tesoros. Más adelante, los conquistadores españoles, se encontraron con una delegación de unos hombres blancos rubios y altos, bien vestidos y de formas educadas, quienes preguntaron a los españoles sobre la intención que tenían. Los españoles les dijeron que buscaban convertir la región al cristianismo y someterles a la corona de Castilla. Se despidieron y nunca más volvieron a encontrarlos. ¿Podían haber sido unos enviados chachapoyas, o tal vez de algún otro centro poblado por blancos?. ¿Cuál es el origen de los primeros chachapoyas blancos que llegaron a América mucho antes de la llegada de los españoles?. ¿Qué hacían en aquella región?. 

Si nos centramos en los actuales descendientes de los Chachapoyas blancos, vemos cómo entre ellos predominan aún rasgos raciales nórdicos, cabellos rubios, ojos claros, piel blanca rosada o pecosa, pese a que el mestizaje amerindio se halle muy introducido. Si bien, ateniéndonos a la historia oficial, nos puede parecer un misterio, esto nos demuestra que América fue conocida y habitada de muy antiguo por pueblos arios, quienes, tal vez, fueron los descendientes de los “dioses blancos” creadores de los antiguos imperios. Séis siglos antes de Cristo, surge en el norte ario de la India el budismo. Según diversos estudiosos, Buda fue un “iluminado”, un “ariya” que respondía al nombre de Siddharta, un hombre de raza aria que se mantuvo fiel al código de honor y lealtad de los antiguos hiperbóreos que antaño habitaban Thule, y que vino a denunciar la creciente degeneración del brahmanismo de su época.

El barón Julius Évola, esoterista, ideólogo de la derecha italiana e investigador del budismo, nos dice que, en su forma original, el budismo es de espíritu puramente ario y proporciona una visión anterior a la humanidad actual. Como vemos, es indiscutible que la ideología nazi tiene su origen, además de en los antiguos mitos y relatos nórdicos, en las lejanas tierras del Asia, donde se hallan numerosas representaciones de esvásticas desde hace miles de años, y en las civilizaciones mágicas de la antigüedad. Es más, según la interesada interpretación nazi del budismo, éste propondría una clara división entre los arios (“iluminados”) y las otras razas, incapaces por sí mismas de alcanzar la verdadera sabiduría y el conocimiento.

En el corazón del Asia, hallamos las montañas más altas del mundo y una inmensa meseta, el Tíbet, situada a una media de más de cuatro mil metros de altitud sobre el nivel del mar. La guerra mágica que movió los hilos de la historia hizo que las relaciones entre la Alemania nazi y el Tíbet fueran más allá de la mera rutina diplomática. Durante el Tercer Reich, Alemania mantuvo en el Tíbet diversos delegados y observadores y la celebrada expedición SS de 1938-1939 realizó multitud de estudios sobre las más diversas cuestiones. Himmler trataba de verificar la hipótesis de que tras el hundimiento de la Atlántida, el Tíbet fue habitado por atlantes blancos y que en ese lugar del mundo aún es guardado el conocimiento de los antiguos y las entradas a su “reino subterráneo”. 

En el Tíbet se conserva el mito ario que habla de reinos ocultos, principalmente subterráneos, conocidos como Agartha o Shambhala. Existen tradiciones que afirman que Shambhala sería la capital del Reino de Agartha de la misma manera que Thule es la capital de Hiperbórea. Sir Edward Bulwer-Lytton, diplomático y miembro de la sociedad secreta Golden Dawn, escribió en 1871 una novela titulada “La raza futura”. En esta obra se narra la aventura de un pueblo (los Vril-ya) que emerge del reino subterráneo, en el cual se había exiliado tras un cataclismo en la superficie de la tierra, y que dispone de una fuente de energía denominada vril. En dicha novela también se menciona la guerra entre razas y se considera a los habitantes de ese mundo subterráneo como descendientes de los arios originales. 


Según esta tradición extendida por toda Asia, este pueblo vive en el interior de la tierra y es superior, en todos los niveles, a los hombres de la superficie de la tierra. Además, se identifica con propósitos benéficos (aunque esto no queda muy claro debido a las aparentes relaciones de Shambhala con el régimen nazi) y estaría regido por el “Rey del mundo”, siendo depositario de legendarias civilizaciones desaparecidas, como Hiperbórea, Lemuria, Mu y Atlántida. René Guénon (Abd al-Wâhid Yahyâ), matemático, filósofo y metafísico francés, convertido al Islam, en su obra ”El rey del mundo” examinó las diversas tradiciones religiosas que confirman la idea de que las culturas posteriores tienen un origen ario. Por otra parte, para algunos ocultistas, la esvástica es el gran símbolo del reino subterráneo, que sería recogido por las tradiciones iniciáticas orientales y occidentales, y, sobre todo, por el budismo y el hermetismo.

En esta interpretación, dicho símbolo recrea la rotación del Universo en torno a un centro fijo generador del movimiento. En esta misma línea se pronuncia Helena Blavatsky, escritora, ocultista, teósofa rusa y fundadora de la Sociedad Teosófica, y otros ideólogos que mostraron gran interés por Agartha y que despertaron el interés del nazismo. Durante el III Reich se enviaron diversas expediciones al Tíbet en busca de dicho reino subterráneo y aún hoy continúa ejerciendo una gran fascinación el documental “El secreto del Tíbet”, basado en una expedición nazi al Tíbet, que sigue siendo un indiscutible testimonio de unos años en que el Tíbet era un lugar desconocido para el resto del mundo. El propósito original de estas expediciones fue muy similar al que motivó la supuesta expedición a Tiahuanaco, que se basaba en la creencia de que las montañas más altas del mundo podrían haber sido el refugio, tras el diluvio, de una raza aria primigenia proveniente de la Atlántida.